Eterno homenaje

Dedicatoria

Querido Papá,

Hoy quiero escribirte lo que llevo en el corazón desde hace mucho tiempo. Siempre me hubiese gustado haber compartido más momentos contigo durante mi niñez, adolescencia y ahora en mi adultez. Por una u otra razón, el tiempo y las circunstancias no lo permitieron, y esa distancia me ha dejado un vacío que sigo sintiendo.

Desde que te fuiste, no te imaginas cuánta falta me haces. He pensado muchas veces en los momentos que nos faltaron por vivir, las conversaciones que nunca tuvimos, y el consejo que tantas veces me hubiese gustado escuchar de ti.

Pero, a pesar de todo, quiero que sepas que me dejaste una de las mejores herencias que un padre puede darle a su hijo: me enseñaste el valor del trabajo, la importancia de ganarse el pan con esfuerzo y dedicación. Eso siempre lo llevaré conmigo.

Siempre te recordaré como el hombre que me enseñó a tener visión, a ser un hombre responsable y, sobre todo, a ser un gran ser humano. Tus enseñanzas han sido la base sobre la cual construí mi vida, y por eso te estoy eternamente agradecido.

Aunque ya no estés físicamente presente, tu amor perdura en mi corazón y en cada gesto de bondad que realizo sé que estás ahí, guiándome y cuidándome en el camino.

Te extraño más de lo que puedo expresar con palabras. Ojalá hubiera tenido más tiempo contigo, pero llevo tus enseñanzas en mi corazón cada día.

Sé que algún día nos volveremos a encontrar en un lugar donde no exista el dolor ni la tristeza y podamos abrazarnos por la eternidad.